jueves, 5 de octubre de 2017

El Transbordador en Facebook


The Shuttle in English
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"Transbordador" is the Spanish word for shuttle.

I want this blog (and its related sites) to be a vehicle.
A conveyance. A connection.
A trip I can share with others, no matter how short it is.
A link that makes part of other people's itinerary... for a few minutes perhaps, but it may become a longer while if you commute often.

Bring on your luggage.

Meet you aboard the shuttle.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Tiempo de folclore -- Las sesiones de Grand Bourg



El 30 de setiembre tuvimos la primera sesión. "Página" es un álbum de 12 temas de folclore argentino (hay un valsecito peruano también). La música es de Néstor Oscar Serrano y las letras de Roberto Imperatore. Los vocalistas pertenecen a un grupo de excelentes cantantes que por alguna razón misteriosa proliferan en José C. Paz, Provincia de Buenos Aires: Néstor Serrano y Damián Leiva son las voces y las guitarras de Changurbano. José María Martínez y Cristián Ariel Molina son voces solistas que hace algún tiempo cantaron con Néstor en Alma criolla. Charly Carrizo es el percusionista de Changurbano. Santi Alarcón guía las cámaras de filmación. El profe Oscar "Cacho" Morat es el responsable del sonido. La grabación se realiza en los estudios JCS de Jeremías Morel. El producto inicial serán 12 videos con las sesiones de estudio que iremos publicando en youtube tan pronto esté listos. Estamos generando fonogramas con calidad de CD, así que el audio quedará listo para un CD que vendrá después... El proyecto está en marcha. Con este equipo, ¿qué puede fallar?

sábado, 10 de abril de 2010

Que sueñes con los angelitos

Por Toto Imperatore.
De todas las noches de mi infancia, las verdaderas noches de infancia eran aquellas en las que mamá me arropaba en la cama para dormir, y papá venía, me daba un beso en la frente y me decía "que sueñes con los angelitos". No pasaba todas las noches, porque a menudo papá trabajaba hasta tarde y llegaba a casa cuando yo ya estaba dormido. Pero en las noches completas todo el significado de la infancia, el de ser niño, era dormirme bajo el techo protector del hogar, arropado por mamá, con la frente ungida por el beso de papá y el augurio de soñar con los angelitos desvaneciéndose de a poco en mi memoria auditiva.

Las 4 de la madrugada son esa frontera difusa entre hoy y mañana o quizá entre ayer y hoy, no se sabe bien. El Buenos Aires actual no es, a mis ojos, igual al de mi infancia. Las calles se convierten en dormitorio para centenares de sin techo ("personas en situación de calle", según el eufemismo anestésico políticamente correcto). Algunos son cartoneros que completaron la recolección y, dormidos junto a su carga, esperan a que se haga el día para viajar a sus remotos hogares. Otros, la mayoría, no tienen más hogar que la intemperie de las calles hostiles, a esa hora vacías. Muchos son niños. Lo que muestra la foto, entonces, no tiene nada de sorprendente, salvo que sucede en plena Plaza de la República, junto al Obelisco, el centro de la ciudad por antonomasia. Los tres pibitos eligieron dormir en medio del embaldosado, sobre la rejilla que emana el calorcito del subte.

Qué suerte que la foto es borrosa. Me dijeron que si se vieran bien los rostros de los pibes, yo podría ser demandado y castigado, porque ellos son menores y al difundir su identidad habría violado sus derechos. Derechos que la ley protege. Sí, se nota. Qué contrasentido doloramente absurdo. Al verlos pensé en los angelitos a los que mi viejo encomendaba mis sueños. Nadie les habrá deseado a estos pibitos, hace un rato, cuando se durmieron, que soñaran con los angelitos. Quizás no puedan, porque los angelitos son ellos mismos. El sueño es el estado de mayor indefensión del ser humano. El no tener un hogar, el estado de mayor indefensión de un niño. Un niño dormido en la calle es el más indefenso de los ángeles.

Publico esta foto para que yo, para que vos, para que todos nosotros, de aquí en más soñemos con los angelitos. Para que, noche a noche, los políticos, los funcionarios del Gobierno Nacional y los funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la que escenas como ésta se repiten a diario, sueñen con los angelitos. Con estos angelitos. Con todos los ángeles como ellos que hay desprotegidos. Para que ese sueño nos atormente, los atormente. Para que ni una noche, ni una sola noche, dejemos de soñar con los angelitos.

jueves, 28 de enero de 2010

El Merodeador de La Matanza

El Comisionado Cordon y el dúo dinámico, a la caza del Merodeador de La Matanza.
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Una nueva y cruel amenaza se cierne sobre la gótica ciudad de Vanidópolis. En las calles penumbrosas, algunas poco iluminadas (no así las de los barrios de moda donde se privatizó el espacio público), otras atravesadas por los cráteres de bacheos inconclusos u obstruidas por empalizadas de obras viales sin señalización luminosa alguna, se proyecta la sombra siniestra de un nuevo enemigo público. Se trata ni más ni menos que del tenebroso Merodeador de La Matanza.

Guiados por el comisionado Burt Zak Cordon, los superhéroes del bien recargan sus poderes para combatir este flagelo.

Sería útil que el noble comisionado diera claves para reconocer tempranamente al malvado. Así los habitantes de Vanidópolis podrían tomar precauciones y estarían preparados para, llegado el caso, dar aviso sin demora a las fuerzas de la Ley. Además de saber que procede de La Matanza, algo más preciso debe conocer el comisionado acerca de su apariencia: sus raíces étnicas, la pigmentación de su piel, la traza de su vestimenta, el aspecto de su calzado, su jerga, sus gestos, su comportamiento.

Los generales de épocas no lejanas alertaban a la población respecto de la conducta y la apariencia típicas de los archienemigos de entonces. Sería interesante que el comisionado de Vanidópolis intentara un esfuerzo de descripción semejante.
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Ahora los hechos:
El nuevo jefe de la nueva policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Eugenio Burzaco, propone facultar a los integrantes de ese cuerpo para detener a personas que merodeen por la ciudad. Argumentó sobre la conveniencia de tipificar la figura del "merodeo" en la legislación contravencional porteña con las siguientes palabras:"es una herramienta muy útil porque, si una persona que vive en La Matanza y está en la Capital no puede explicar qué es lo que está haciendo, esa figura serviría para detenerla" (La Nación, 23-01-2009).

La Matanza es el más poblado de las 24 partidos (municipios) que rodean a la CABA, y que conforman el gigantesco conglomerado urbano conocido como "Gran Buenos Aires" (GBA). Según el censo de 2001 tenía una población de 1.255.000 habitantes, que seguramente sobrepasará el millón cuatrocientos el año que viene, cuando se realice el próximo censo. Sólo la propia CABA y 5 provincias argentinas lo superan en habitantes, incluida entre éstas la Provincia de Buenos Aires a la que La Matanza pertenece. Veamos algunas diferencias entre La Matanza y la CABA:

1) La Matanza es un partido con muchos jóvenes: en el 2001, 54% de su población era menor a 30 años, contra sólo el 40% en la CABA.
2) La población con necesidades básicas insatisfechas alcanzaba al 20% en La Matanza, y sólo al 7,8% en la CABA, según el mismo censo.
3) Un reciente estudio privado (La Nación, 18-06-2009) arroja índices de pobreza del 36,8% y de indigencia del 11,8% en el GBA, que en la CABA son del 13,9% y 3,1% respectivamente. Pero en el cordón urbano más distante, en el cual cae una vasta sección de La Matanza, la pobreza se eleva al 49,1% y la indigencia al 17,2%. Estas cifras difieren de las que publica el INDEC: según el organismo oficial, en el GBA la pobreza era del 17,8% y la indigencia del 4,7% en el segundo semestre de 2008, pero de todos modos la disparidad con la situación de la CABA era considerable.
4) Apenas el 39% de los hogares de La Matanza contaban con instalaciones de agua corriente y cloacas en el interior de las viviendas en el 2001, mientras que en la CABA el 99% de los hogares disfrutaban de esa condición.
5) Según el mismo censo, no más del 42% de los pobladores de La Matanza contaba con alguna forma de seguro de salud, mientras que ese porcentaje ascendìa al 74% en la CABA.

Se deduce entonces que el jefe policial espera que los potenciales agresores, en clara diferenciación con el habitante porteño medio, sean probablemente jóvenes, quizás pobres, y se presentarán en condiciones de higiene y salud que en la mayoría de los casos no serán óptimas. Un buen punto de partida para empezar a señalar a los merodeadores, y lanzar contra ellos a las fuerzas policiales.
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viernes, 22 de enero de 2010

Publiboludez: Metrogas reclasifica especies de insectos

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Al crear la sección PUBLICACA, mi intención fue resaltar ciertos mensajes nefastos que la publicidad nos transmite a diario. Lo que comento a continuación no encuadra en la categoría, porque no se trata de un mensaje de mierda. Pero sí es, por lo menos, una reverenda PUBLIBOLUDEZ (boludez publicitaria).

Recibí una insólita factura de $240 de Metrogas, de la cual mi consumo era apenas algo más del 10%, y el casi 90% restante era el enigmático ítem "recupero costo gas imp" (donde "imp", luego supe, quería decir importado). Encontrarle una explicación a esa factura (sin que necesariamente la explicación me haya dejado satisfecho) me llevó varias recorridas por el call center y la página web de Metrogas.

En esta última me topé con la siguiente publiboludez: al ingresar al sitio se dispara una animación que insta al usuario a ser previsor y hacer revisar sus instalaciones de gas en el verano para evitar problemas de seguridad en el invierno. Hago a un lado la intención, aparentemente sana, del mensaje, y también cuestionamientos a otros aspectos de fondo (¿ser previsor, cómo? ¿como no lo fue nuestro querido país en el manejo de sus recursos energéticos?), para reparar en algo más trivial y por ende mil veces más boludo: el eslogan publicitario invita a no hacer como la cigarra, que se pasó el verano cantando... ¡y miren cómo representan a la cigarra! Desde que esta publicidad fue concebida hasta que fue lanzada en internet, ¿cuántos publinabos que no diferencian una cigarra de un saltamontes hubo en la cadena? ¿O es que las alteraciones ambientales provocadas por la quema de combustibles fósiles ya están causando mutaciones en estos insectos?


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jueves, 10 de diciembre de 2009

El tobogán de diciembre: memoria de Cromañón

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Diciembre solía ser una cúspide. Una ascensión hacia la época festiva del año. El espíritu de encuentro, de regocijo, de reciprocidad, de confraternidad de las fiestas de diciembre transciende el significado religioso y el calendario que les dieron origen, y se derrama sobre toda la sociedad argentina, más allá de credos y culturas. Chicos y jóvenes disfrutan el fin de las cargas escolares. Muchos preparan las vacaciones. Todos hacemos en nuestras urgencias cotidianas un paréntesis que nos da tiempo para mirar hacia lo esencial, lo más noble, de nuestra condición humana ―y, como tal, divina.

Pero desde hace un lustro diciembre se ha convertido en un tobogán. Una pendiente que se precipita hacia la atroz certeza de lo que sucedió entonces y no tiene remedio. Cinco años atrás, el destino de los chicos que fueron a Cromañón se deslizó también por un declive cruel. La diferencia es que ellos no sabían lo que venía. Creían que estaban escalando. Iban a congregarse en la cumbre, con la alegría y el ánimo exaltado de la celebración. Fueron sorprendidos por la emboscada perversa que una colección de miserias humanas les tendió: la codicia, el desprecio por el prójimo y por su vida, la corrupción, el contubernio, la negligencia, la ignorancia, la ineptitud. A las que se agregaron, a lo largo de los cinco años que siguieron, la indiferencia, la cobardía, la complicidad, la traición.

En cambio ahora, en el presente, quienes fueron alcanzados por la tragedia (deberíamos ser todos, ¿no?) sí saben lo que viene a través de diciembre, hasta la noche del 30: el descenso hacia el abismo, hacia el momento en que la memoria del dolor (o el dolor de la memoria) se manifiesta es su más desgarradora intensidad. Ese instante que encontrará una vez más a familiares, sobrevivientes, amigos y adherentes reunidos en el homenaje silencioso pero determinado junto al santuario de Plaza Once. La justicia por Cromañón aún no ha llegado.
La foto es de Daniel Pessah y fue tomada de La Nación.
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