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martes, 10 de noviembre de 2009

Los Chevy Rockets en ND/Ateneo


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El 15 de octubre de 2009 los Chevy Rockets tocaron a sala llena en el ND/Ateneo. Sabía de antemano que iba a disfrutar desde el primer minuto al último del show, y así fue.


Al Vasco Bariain lo veo ubicado en una cúspide, y en esa cúspide está solo. Repaso y no encuentro, entre los intérpretes en español, otra voz del rock y el blues que lo equipare. Y de los anglo, se compara con los mejores. El Vasco pone su bagaje técnico 100% al servicio de la comunicación emotiva: como espectador, uno casi no repara en la técnica, la disfruta pero se deja llevar por el torrente emocional. De yapa y por sorpresa, en los bises hicieron "A Little Help from my Friends", en la versión supersoul de Joe Cocker. Excepcionales aquí en el contracanto las voces invitadas del Rusito Diego Beiserman, con un registro agudo de gran belleza, y de Mariana Sosa, una mezzo con impecables recursos de R&B.

Los Chevy están bien alto, a nivel internacional. Ni qué hablar de Juan Pillado, un tipo que demuele la bata sin que se le note el esfuerzo, y que conforma una base rítmica a la vez poderosa y danzante con la perfección sin fisuras del bajo de Gabriel Gómez (junto al Vasco y Pillado, los tres históricos de la banda). Los Chevy siempre fueron unos músicos fantásticos, y los que se fueron incorporando a lo largo del tiempo entraron en el mismo nivel superlativo: la viola virtuosa de Jorge Blanco, los teclados multiexpresivos de Walter Galeazzi, la armónica un toque más jazz-contemporánea que blusera del debutante Leandro Rao, otro instrumentista eximio.

Lucieron también los músicos d soporte. Sol Pillado en percusión y los metales de Lucía De Luca (saxo), Jesús Silva (trombón) y Miguel Sinagra (trompeta) dieron densidad al mosaico sonoro y amplitud orquestal a la banda. Es que en ND/Ateneo los Chevy pusieron sobre el escenario un show con mayúsculas, a la altura de lo que vemos en los DVDs de las bandas internacionales.

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Claro, por momentos se extrañó el ambiente rutero de los viejos tiempos, la cerveza derramada en el piso, las visitas a los entrañables enclaves subterráneos. Pero no hay duda que los Chevy crecen y crecen cada día más, y los cambios que vienen a consecuencia de ese crecimiento están bien porque igual se mantiene intacta la esencia del ritual. Para certificarlo, ahí estuvieron los viejos y los nuevos temas (entre estos últimos, una sensible composición de Jorge Blanco dedicada a las víctimas de Cromañón). Estuvieron como invitados varios músicos que formaron parte de la banda en etapas anteriores: Mario "el Tano” Pugliese con su viola sapiente, Javier Amoretti, el antecesor de Blanco, el tecladista Federico Sellés. No faltó el vino en bota por más que las butacas del Ateneo temblaran por miedo a ligar salpicaduras. La fiesta y la emoción de siempre… mi corazón sigue siendo de los Chevy.

Una palabra aparte para la producción de Pulpo Negro, de gran calidad. La cámara con brazo-robot que recorrió el frente del escenario (como en la peli de Scorsese y los Stones) augura que el DVD del show va a estar fantástico. Buenas bandas precedieron a los Chevy: Stuka-racuda, Secuaz y Consumo. Quizá su estilos resultaron demasiado variados; la elección pudo haber seguido un concepto de mayor unicidad.

En lo que resta del año, los Chevy anuncian shows en Quilmes y Ramos Mejía. En enero de 2010 entrarán a grabar su quinto CD.

Enlaces relacionados: Sitio oficial de los Chevy RocketsFacebook Chevy Rockets; “Buena Estrella”; “With A Little Help From My Friends”; “No pibe”; “El Ritual” (Advertencia: los videos subidos a YouTube fueron captados por aficionados)

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domingo, 8 de noviembre de 2009

"Kursk": Comentario.

Reproducdo de "Corazón abierto las 24 horas – Cancionero para música popular 2000-2005", de Roberto Imperatore, Editorial de los Cuatro Vientos, 2007.
El 12 de agosto de 2000, el submarino nuclear Kursk participaba en maniobras de entrenamiento de la flota rusa del Báltico cuando, por causas que nunca fueron públicamente esclarecidas, naufragó en el Mar de Barents. Se sabe apenas que hubo una seguidilla de explosiones y la nave se fue a pique hasta depositarse, a cien metros de profundidad, sobre el lecho marino plantado de residuos nucleares de las centrales atómicas rusas."

"El accidente provocó la muerte inmediata de noventa y cinco tripulantes. Los veintitrés sobrevivientes se dirigieron hacia la popa y se encerraron en el compartimiento nueve, donde permanecieron a oscuras. A medida que el agua helada del Báltico se abría camino en el interior de la nave, aumentaba la presión en la campana de aire en la que respiraban los hombres. Cerca de ellos, algo del incendio provocado por las explosiones todavía ardía, y les sustituía el oxígeno vital por monóxido de carbono."

"Aunque se trataba de militares preparados para la guerra, de antemano dispuestos a infligir al enemigo padecimientos similares a los que ellos estaban sufriendo por accidente, el drama de esos hombres atrapados que esperaban la muerte en el fondo del mar era conmovedoramente humano. Quizás más humano todavía por el conflicto moral implícito."

"Probablemente, la agonía duró sólo unas pocas horas... una eternidad para ellos, pero apenas un suspiro para la inoperancia de quienes debían proveerles rescate desde la superficie. Un par de meses más tarde, conmocionó al mundo el hallazgo de notas escritas por los tripulantes durante el encierro. De ellas se divulgaron sólo fragmentos. La del lugarteniente de la nave concluye con una frase breve pero enorme en su significado: 'Escribo en la oscuridad'."

Este texto de Roberto Imperatore prologa su poesía "Kursk", incluida en el cancionero "Corazón abierto...". Es una letra concebida para heavy metal progresivo, y aún no fue musicalizada. A continuación, un fragmento.

Kursk, por Roberto Imperatore (Fragmento)

Quizás arriba, amor, aún tengas esperanzas
y sobre tu cabeza brille el sol.
Yo aquí calculo cómo se acaba el tiempo
contando los latidos de mi corazón.
Tu nombre, el del niño, el de mamá ...
... escribo en la oscuridad.


Estribillo
No hay sitio hacia dónde huir
no hay adónde regresar.
Escribo en la oscuridad.



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"Nena así es la vida": Reportaje de SSL

Reportaje a Roberto Imperatore, autor de "Corazón abierto las 24 horas – Cancionero para música popular 2000-2005", Editorial de los Cuatro Vientos, 2007.

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SLL (Soltá La Lengua): “Nena así es la vida” da nombre al CD que la banda Blow Up editó en el 2008, pero en tu cancionero está fechada en 1999. Contame cómo nació...
Roberto: Bueno, en e1 99 fui a tres conciertos que hizo la banda Blow Up en Acatraz, en Avenida Rivadavia… La formación que tocó en Acatraz no es la misma que grabó el CD en el 2008. Pero en los dos casos estaban Oscar, Daniel y Hugo, que eran amigos míos desde la época del secundario. Después de pasar años lejos de los escenarios, se habían vuelto a juntar, y formaron Blow Up con otros músicos, Santiago, Guito y Julián. Hacían covers “clásicos”, vos sabés: Stones, Beatles, Lennon… Hacían “Johnny B. Goode” de Chuck Berry y “Traveling Band” de Creedence… En ese momento quise alentarlos a componer e interpretar sus propios temas. No lo habíamos hablado con Julián, que es sobrino de Oscar y era el más joven de todos, pero mi idea coincidía con su propio proyecto de dejar de hacer covers... Para ver qué pasaba, escribí para ellos la letra de “Baby this is life”. La escribí en inglés porque ellos hacían covers en inglés, y porque me dio ganas, aunque en realidad quería llevarlos a cantar temas propios en castellano.

¿Ellos le pusieron música?
Empezaron a trabajar en una música, pero en el camino decidieron que iban a cantar en castellano y como lo mío estaba en inglés le transfirieron la música a otro tema, “Dulce camarera”, una letra muy linda de Guito. De bronca, agarré “Baby this is life” y la traduje…

¿Fue difícil?
Traducir del inglés al castellano obliga a un esfuerzo de concisión, porque en castellano las palabras y las frases son más largas, y entonces hay que simplificar lo que se dice para que calce en la misma métrica. Y al mismo tiempo hay que tratar de no perder significado. Así nació “Nena así es la vida”. Aunque “Baby this is life” ya había perdido esa música original a manos de “Dulce camarera”, y no podría recuperarla.

¿Y entonces?
Entonces la agarró Julián, y por una de esas razones misteriosas pero afortunadas dijo “esto es un blues”, y compuso la música que “Nena…” tiene ahora. Con el estribillo pasó una cosa rara: yo había escrito dos versiones para que las probáramos y nos quedáramos con una, pero Oscar empezó a cantarlas una a continuación de la otra y quedaron ambas. En el estribillo usé la expresión “una tibia luz” que tomé del tango “Por qué la quise tanto” de Taboada y Mores, del 61. Sabés cuál es, ese que dice “y en el remanso de mi vida fue / una tibia luz…”. Otra peculiaridad es que los dos versos finales son de Oscar, mi letra terminaba diciendo “nena, puede ser que luego / te asalte el dolor de nuevo / y algún alivio te dé / acordarte de mí”. Oscar pensó que la relación que describe la letra era en cierta medida perturbadora para la mina de la historia, porque le cuestiona la forma de vida que lleva. Por eso en la repetición le agregó “...o algún alivio te dé / olvidarte de mí”.

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"Moda retró": Reportaje de SLL

Reportaje a Roberto Imperatore, autor de "Corazón abierto las 24 horas – Cancionero para música popular 2000-2005", Editorial de los Cuatro Vientos, 2007.

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SLL (Soltá La Lengua): Contame cuál es el origen de “Moda retró”, la primera letra de tu cancionero.
Roberto: Por ahí por el año 2000 un amigo decidió hacer una fiesta “retro”. La consigna era ir vestido “onda años 70”. Bueno, me puse a pensar qué disfraz ponerme, lo lógico hubieran sido unos pantalones doble Oxford y algo hippie, una camisa de colores, una vincha, una camiseta teñida. Pero la verdad es que no sabía de dónde iba a sacar eso y encima estaba con la mufa de no tener con quién ir… Llamé a una amiga y tenía un compromiso, después llamé a otra mina y no le gustó la propuesta, me dijo que no iba a encontrar qué ponerse. Entonces se me vino a la cabeza que disfrazarme de “los 70” bien podía ser también ir desnudo, con las manos y los pies atados con alambre, y una veintena de agujeros de bala pintados en el cuerpo. En Argentina, los 70 también fueron eso. Ese pensamiento me tiró abajo el ánimo y no fui a la fiesta. El bajón no se me pasó hasta que no terminé de escribir “Moda retró”.

Fue doloroso, entonces…
Sí, la verdad que sí. Y creo que el estribillo lo refleja, “Moda nostalgia, look retró / llama a la puerta del dolor / llama a la puerta… herida abierta”. Habla de sueños e ilusiones de una época que luego se derrumbaron, algunos en lo colectivo, otros en lo personal.

¿Qué es esa alusión a Lennon y Dylan de la primera estrofa?
Primero a la ópera Hair, al comienzo de la era de Acuario que se anunciaba en Hair: “Vendría Acuario a derramar / desde el cenit amor sobre la tierra”. Después a la utopía de Lennon en “Imagine”: “nos atrevíamos a imaginar / que el mundo iba a ser uno, sin fronteras”. Y luego a “Blowing in the wind” de Dylan: “y a oir respuestas soplando en el viento”. Tres íconos de aquella época en la que yo fui adolescente y luego joven.

¿Quién la musicalizó?
La música es de Julián (Carschenboim), que en el 2000 apenas superaba los 20 años de edad y era integrante de la banda Blow Up. Es un pop-rock. El estribillo es vivaz, con un movimiento pendular, un vaivén casi casi alegre, que contrasta con el dramatismo de la letra y por eso mismo provoca una especie de tensión.
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viernes, 6 de noviembre de 2009

"Corazón abierto las 24 horas": Prólogo


"Cancionero para música popular 2000-2005" - - - Autor: Roberto Imperatore - - - Editorial de los Cuatro Vientos, 2007.

Presentación (Prólogo del autor).

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Integran mi cancionero letras para temas de rock y de blues, de tango y de folclore argentino.Entre 1999 y 2001 sonó en Buenos Aires, con el nombre de “Blow Up”, una banda de rock que por entonces formaban Julián Carschenboim […], Oscar Garrido […], Santiago Mangudo […], Daniel Militano […] y, alternadamente, Hugo Milione, Hernán Schnaider y Xavier Mitjans […]. En una etapa inicial, también Guito Garrido participó de Blow Up.

Desde fines de 1999 trabajé con ellos en la composición de temas musicales cuyas estéticas son la del rocanrol, la del blues y la del pop-rock. Escribí por entonces cerca de una treintena de letras, de las cuales casi la mitad fue musicalizada por Julián, Oscar o Santiago. Estas piezas y las de otros autores de dentro y fuera de la banda integraron los repertorios que Blow Up interpretó en reductos del rock porteño como el Marquee, la Vieja Betty Blues y Acatraz, en los efímeros Radio Bar y Star, en el Nuevo Milenio de Lanús, y en el bar The Road de la calle Niceto Vega. En este último sitio, Blow Up se presentó durante 33 jueves consecutivos a lo largo del año 2001.

Aproveché aquel impulso creativo para reestructurar como canciones un puñado de viejas poesías mías, y escribí nuevos temas para otros estilos de música popular: tangos, milongas, candombes, zambas, un chamamé, una chacarera, un carnavalito, y unos pocos para balada, bolero o canción melódica. El folclorista Franco Delmonte puso música a media docena de ellos. Luis Scarnati lo hizo más tarde con un par de composiciones.

En "Corazón abierto..." he reunido toda esa producción, esté musicalizada o no. Creo que la diversidad de estilos enriquece a este cancionero. Cada género musical tiene su propia estética, que la letra manifiesta en la elección de la temática, el vocabulario, la mayor o menor rigurosidad gramatical, la sintaxis, las expresiones coloquiales y las imágenes poéticas.

Si quisiera, por ejemplo, explicar cuál es la postura estética del rock, diría que expone el paisaje urbano-suburbano y sus personajes, y echa mano a experiencias, situaciones y objetos cotidianos como medio para revelar su ética de inconformismo y búsqueda humana (de afecto, de justicia, de libertad, de comunión). Irreverente y lascivo, el rock empuja permanentemente los límites de lo aceptable, de lo tolerable, hasta de lo decente. Subraya los códigos de identidad de aquella generación, la mía, que lo abrazó y lo “nacionalizó”, tanto como los de las sucesivas generaciones que recibieron y desarrollaron ese legado. Echa mano a un lenguaje coloquial que se parece al hablado, que incorpora incluso referencias a la cultura mediática y del marquismo, pero no soslaya las imágenes, aunque las prefiera descarnadas o provocativas. Las letras que concebí para rock y blues están agrupadas en la primera parte del cancionero.

Para mi gusto, el tango comparte con el rock la vocación por el lenguaje coloquial. Se vale tanto de las expresiones del ineludible argot porteño como de las referencias, necesariamente puestas al día, a la cultura urbana. Con un acervo poético más clásico, el tango se permite y se reclama un mayor vuelo lírico en las imágenes. Y, porque está en sus genes, habla de las pérdidas a las que nos somete el paso del tiempo, de las cuitas del hombre frente a la mujer, de la nostalgia.

Los estilos folclóricos, a su vez, se emparentan con la experiencia del hombre rural, sea en el pago en el que se crió o en el desarraigo que la ciudad le impone. Esa experiencia, “natural” en su origen, autoriza quizás una contemplación existencial más profunda, más cósmica podría decirse, y al mismo tiempo más simple. La profundidad debe estar presente en la lírica del folclore. La simpleza abre paso a lo festivo, a lo picaresco. Todo ello expresado en el lenguaje directo y sentencioso del hombre de campo. El tango y el folclore son los componentes principales de la segunda parte del cancionero.

De cualquier modo, ninguna apuesta estética tendría significado para mí si no la presidieran las emociones, el amor sincero por la cultura popular y, antes, por sus protagonistas. Y si no diera cabida también al juego: unas cuantas de estas letras las escribí jugando. Abrazado a esa esencialidad, no me asusta que mis letras sean tachadas de “vulgares” por lo que dicen, y por cómo lo dicen. Vulgar es, en todo caso, lo superfluo, como nos señala el Indio Solari en un tema emblemático de los Redonditos de Ricota).

Desde ya que la canción es y será considerada por la literatura un género menor, una especie de hermana raquítica de la poesía. A pesar de ello, debo confesar que este cancionero alberga una leve pretensión de poemario.

La gran María Elena Walsh supo decir que vio a su propia experiencia como cantautora “no como un camino para la poesía, sino para el ejercicio de la versificación ligada a la música y después llevada al escenario”. “La poesía como género es otra cosa”, acotaba en un reportaje, “algo que se ejerce en total libertad: de ideas, de forma, de sensaciones, hasta de hermetismo; en cambio una canción tiene que ser más sencilla, más directa […], menos complicada en cuanto a su carga de profundidad”.

Es cierto, no se escribe de igual modo cuando se hace letra para cantar que cuando se hace literatura. Hay sin duda formas poéticas que no son musicalizables, y centenares de canciones sin valor literario aparente. Pero aun así, ¿es justo negar estatura poética a la canción popular? Pienso en obras de Miguel Abuelo, de Luca Prodan, del Indio Solari, de Spinetta, de Baglietto, y de tantos otros autores que contribuyeron a desarrollar una poética para el rock en la Argentina. Pienso en Manzi, Castillo, Discépolo, Blázquez, Yupanqui, Jaime Dávalos, Leguizamón, ejemplos sobresalientes entre los muchos poetas que escribieron piezas memorables de nuestro tango y nuestro folclore. Pienso en la propia María Elena. En los españoles Serrat y Sabina. Ellos son faros que alumbran el camino que, con tropiezos, transitamos quienes venimos detrás.

En lo personal, me interesa que la línea divisoria entre canción y poesía sea —a partir de una definición de poesía despojada de prejuicio intelectual— lo más difusa posible. Si no lo consigo, será por falta de talento, no de vocación.
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jueves, 5 de noviembre de 2009

"Corazón abierto las 24 horas": Índice

"Cancionero para música popular 2000-2005" - - - Autor: Roberto Imperatore - - - Editorial de los Cuatro Vientos, 2007.

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Índice del cancionero.

■ Presentación, pág. 11

Parte 1: Rock y Blues, pág. 15
Moda retró. Pop-rock, 2000. Música: Julián Carschenboim, 2000, pág. 17
Rescatate loca. Rocanrol, 2000, pág. 19
Baby this is life. Blues, 1999, pág. 21
Nena así es la vida. Blues, 2000. Traducción de la versión original en inglés. Música: Julián Carschenboim, 2000, pág. 23
Memories of Roxy. Pop-rock, 1999. Música: Oscar Garrido, 2000, pág. 25
Recuerdos de Roxy. Pop-rock, 2000. Traducción de la versión original, pág. 27
Fichín feroz. Heavy metal, 2000, pág. 29
La noche del apagón. Rocanrol, 1999/2000, pág. 31
Mamita en el pub. Rocanrol, 2000. Música: Julián Carschenboim, 2000, pág. 33
Rock del psicobolche. Rocanrol, 2000, pág. 35
Sissí Todatoda. Rocanrol, 2000. Música: Julián Carschenboim, 2000, pág. 37
Corré la losa. Hard rock, 2000. Música: Santiago Mangudo, 2000, pág. 39
Doménica matina blues. Blues, 2000. Música: Oscar Garrido, 2000, pág. 41
El Indio. Rocanrol, 2000. Música: Luis Scarnati, 2005, pág. 43
El bálsamo. Reggae, 2000. Música: Oscar Garrido, 2002. pág. 45
Manjares secretos. Blues, 2001. Para música de Julián Carschenboim. pág. 46
Pesadillas en el sofá. Funk rock, 2001. Música: Julián Carschenboim, Oscar Garrido, 2002. pág. 48
Tierra de nadie. Hard o punk rock, 2000. pág. 50
Kursk. Heavy metal progresivo, 2000. pág. 52
Quince la niña bonita. Blues, 2000. Música: Julián Carschenboim, 2001. pág. 55
Sacrificios humanos. Hard o punk rock, 2000. pág. 57
Club de los masocas. Rocanrol, 2001. pág. 59
A ellas les gusta. Canción, 2001/2002. pág. 61
Blues de la calle vacía. Blues, 2001. Música: Oscar Garrido y Julián Carschenboim. pág. 62
So silent (To Father George Harrison). Balada rock, 2001. pág. 64
Martín repositor. Rocanrol, 2001/2002. pág. 66
Quiero salir en TV. Rocanrol, 2001. pág. 68
Cuatro pasos. Blues o soul, 2001/2002. pág. 70
Rock de los barrios duros. Rocanrol, 2002. Música: Julián Carschenboim, Santiago Mangudo y Oscar Garrido, 2002. pág. 72
Escenas de Priscilla. Country western, 2001. pág. 74
Silvina enfermera gerontóloga. Rock, 2004. pág. 76
Adiós Añonuevo (Dedicado a las víctimas de la masacre de Cromañon). Rock, 2005. pág. 78
No me pregunto más. Rock, 2005-2006. pág. 80
■ Glosario de la Parte 1, pág. 62

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Parte 2: Tango, Folclore y Canción Melódica, pág. 91
Tarde de domingo. Tango, 1975-2002. pág. 93
Me parece. Canción, alrededor de 1980. pág. 94
El cimarrón. Milonga surera o cifra, 1986. pág. 96
Zambita de un beso más. Zamba, 1998. Música: Franco Nazareno Delmonte, 2003. pág. 98
El naufragio. Zamba, 2000. Música: Franco Nazareno Delmonte, 2004. pág. 100
Milonga del Cantobar. Milonga o tango, 1999/2000. pág. 102
El mismo barrio. Tango, 2000. pág. 103
A mansalva. Tango, balada rock o rocanrol, 2000. pág. 104
El hombre perfecto. Milonga, 2000. pág. 106
El descaminado (Réquiem para el David). Chamamé, 2000. Música: Franco Nazareno Delmonte, 2004. pág. 108
Serás tú. Candombe uruguayo, 2001. Para música de Julián Carschenboim. pág. 110
Que no se diga. Tango o milonga, 2001. pág. 112
Montevideo negra. Candombe, 2001. Música: Oscar Garrido, 2002. pág. 114
Qué cosas. Bolero, 2001. pág. 116
Inocencia. Canción melódica, 1980-2002. pág. 117
Vida de hogar. Balada, 2000/2002. pág. 119
Melodía invernal. Balada, 2005. Letra: Franco Nazareno Delmonte y Roberto Imperatore. Música: Franco Nazareno Delmonte. pág. 121
La huella. Malambo fusión, 2004. Música: Luis Scarnati. pág. 123
El ajo que echa brote en la heladera. Canción melódica, 2004. pág. 125
Chacarera enamorada. Chacarera, 2004. Música: Franco Nazareno Delmonte, 2004. pág. 127
Tierrita y rosita. Carnavalito, 2004. Música: Franco Nazareno Delmonte, 2004. pág. 129
Sin compromiso. Tango, 2004-2005. pág. 131
Final del cuento. Milonga a lo Carriego, canción, tango-canción, 2004. pág. 133
■ Glosario de la Parte 2, pág. 135

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

"Corazón abierto las 24 horas"

"Cancionero para música popular 2000-2005" - - - Autor: Roberto Imperatore - - - Editorial de los Cuatro Vientos, 2007.

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"Corazón abierto..." reúne letras para canciones de diversos géneros de la música popular. Tiene a la vez, según reconoce el autor, "una leve pretensión de poemario". Propone que la línea divisoria entre canción y poesía sea lo más difusa posible, a partir de una definición de poseía despojada de prejuicio intelectual. Varias de las letras que integran el cancionero han sido musicalizadas; sin embargo, el libro no incluye partituras.

El cancionero consta de dos partes. La primera de ellas está dedica al rock y al blues. El pop-rock "Moda retró", los blues melódicos "Nena así es la vida" y "Manjares secretos", los rocanroles "Mamita en el pub", "Sissí Todatoda" y "El indio", el heavy rock "Corré la losa", el blues-jazz "Doménica matina blues", el "Rock de los barrios duros", el "Blues de la calle vacía", y "El bálsamo", una fusión de ritmos country y latinos, han sido musicalizados por Julián Carschenboim, Oscar Garrido, Santiago Mangudo y Luis Scarnati. Además, hay en esta sección del libro numerosas letras sin musicalizar. Se destacan entre éstas la estremecedora "Kursk", concebida para heavy metal progresivo, y dos rocks dedicados a las víctimas de la masacre de Cromañon de fines de 2004: "Adiós Añonuevo" y "No me pregunto más".

La segunda parte está dedicada al tango, el folclore y la canción melódica. Tienen música las zambas "El naufragio" y "Zambita de un beso más", el chamamé "El descaminado", los candombes "Serás tú" y "Montevideo negra", el bolero "Qué cosas", el malambo-fusión "La huella", la "Chacarera enamorada", el carnavalito "Tierrita y rosita". Son sus compositores el folclorista Franco Nazareno Delmonte y algunos de los músicos mencionados antes. Las letras para tango, que probablemente encierran los puntos de más alto vuelo poético del libro, no han sido musicalizadas.

Cada una de las partes va seguida de un glosario, donde se aclara el significado de los términos del lenguaje coloquial, del español rioplatense o de ciertos argots específicos. En sí mismos, los glosarios son una contribución de interés no menor; además, facilitan la lectura multicultural del cancionero.

La diversidad estilística enriquece a esta publicación. Cada género musical tiene su propia y particular estética, que la letra manifiesta en la elección de la temática, el vocabulario, la mayor o menor rigurosidad gramatical, la sintaxis, las expresiones coloquiales y las imágenes poéticas.

El autor, Roberto Imperatore, nació en 1952. Aunque escribe desde su adolescencia, al momento de publicar el cancionero se consideraba a sí mismo "un autor de entrecasa", que poco esfuerzo había hecho por difundir su poesía y su narrativa más allá de reuniones de amigos y otros círculos pequeños. A fines de 1999, sin embargo, comenzó a trabajar con músicos en la composición de rock, blues y canciones del folclore argentino. Con la edición de "Corazón abierto..." ofrece las letras creadas en esta etapa a los lectores. Y también a los músicos en general, con la expectativa de encontrar quienes den música a las que aún no la tienen.